Esta semana la combinación de lluvias y ratos de sol ha hecho que se pueda ver cómo crece la hierba delante de nuestros ojos. Sales a trotar por la mañana tranquilamente, y cuando vuelves los arbustos están más altos y con las hojas más grandes. Exagero, pero no mucho.
La comparación no puedo hacerla con las regiones tropicales, porque en el fondo esto es Castilla. Pero si que me ha recordado a lo que debe ser correr por un invernadero. No tanto por la humedad, como por estar rodeado de verde rozagante por todas partes.
Muchas nubes, bastante lluvia y sol entre medias. Con este panorama ya no quedan excusas para quedarse en casa.







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