Afortunadamente llevamos dos semanas de mayo en las que el calor ha dado un respiro y los cielos se han vuelto a llenar de nubes primaverales. Porque el mes de abril nos acercó peligrosamente al verano, y parecía que este mes iba a ser ya un infierno. Pero no.
Estamos disfrutado de un campo esplendoroso, bien regado y soleado pero sin pasarse. De hecho, un par de veces he salido a correr esta semana en camiseta al amanecer y he echado de menos algo un poco más calentito. Sobre todo si el cielo está cubierto, porque en cuanto sale entre las nubes, el sol ya está hipervitaminado.
Aprovechando el buen tiempo de verdad, ese que no te deja torrado, he vuelto a trotar en todas las as-sumut (como dirían los astrónomos medievales). Una semana variada en la que me ha rodeado un paisaje precioso. Y es que Castilla es parca también en su vertiente natural, pero en primavera se despendola un poco.






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