Dicen los que saben de esto que nos espera un año muy caluroso. Así que supongo que en verano nos tocará sudar la gota gorda, y tendremos que esquivar el sol para poder salir a trotar sin derretirnos. Pero por ahora la primavera nos está dejando un tiempo glorioso. Así que hay que aprovecharlo.
Esta semana, antes del cambio de hora, el alba me ha pillado en la cama; y he salido de casa con el campo ya bañado por la luz amarilla del amanecer. La semana que viene, después de retrasar los relojes (o adelantarlos, que nunca me queda claro) volveré a recuperar un poco la oscuridad, aunque sea por poco tiempo.
Pero da igual que haya más o menos luz: el campo está ahora empezando a despertarse y sólo queda disfrutar de cada momento de este espectáculo. Carpe Diem, que dirían los cursis imitando a Horacio. Aunque en primavera está permitido ser un poco cursi.


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