Después de unas semanas disfrutando de ese primer verano que da nombre a la primavera, nos va a tocar ya sufrir el segundo verano, el de verdad. Y ha llegado como siempre suele hacerlo, a lo grande.
Estos días ya he buscado las sombras cuando salía a correr a primera hora de la mañana. Y, por supuesto, se han acabado mis paseos vespertinos después de comer.
Así que tan sólo queda disfrutar del verde del campo y de las flores mientras aguanten. Asumiendo que luego ya sólo nos quedará el calor que cae por arriba, y el que rebota en el suelo.



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