miércoles, 14 de enero de 2026

Fin de las fiestas


Esta semana he estado saliendo a correr de una forma un tanto caótica. La alternancia de días de vacaciones y otros de trabajo me ha llevado a salir a trotar con el sol ya bien alto en el cielo, o a correr con el frío del alba para tratar de entrar en calor.

Sobre mi cabeza ha habido nubes, niebla y cielos despejados. Me he congelado los pies trotando sobre el suelo escarchado y he patinado por los senderos cuando el calorcillo dejaba todo cubierto por una capa de barro resbaladizo.

No ha llovido, ni nevado, pero el viento del norte ha soplado muchas veces con esas ganas que a veces tiene el invierno de imponer su presencia. A veces he vuelto a casa con las orejas rojas y las manos heladas, a pesar de que ahora ya salgo con las manoplas más gordas. Podría haberme quedado en casa, pero entonces qué sentido tiene vivir en esta estación del año?





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