La primera regla del club de la nieve es que cuando nieva hay que salir a correr. La segunda regla es que si vuelve a nevar, se sale de nuevo a correr otra vez. Y así hasta el infinito.
Sobre todo porque lo del infinito en este caso es una figura retórica. Por aquí nunca ha nevado mucho, y cada vez lo hace menos. Así que hay que aprovechar y trotar por la nieve cuando podemos, felices como niños pequeños.





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