Cosas que han sucedido en el campo a lo largo de este mes:
Ante la falta de lluvias, en la primera semana de junio el campo quedó ya reseco. Y la canícula adelantada ha hecho que el resto del mes el sol haya fulminado lo poco que quedaba verde.
Así que, en este ambiente de infierno veraniego típico de Castilla, tan sólo un puñado de plantas han lucido sus flores (casi todas amarillas). Al menos mientras han podido.
Los gordolobos siempre son de las más tardías en eso de florecer. Entre los prados resecos es fácil distinguir su figura de candelabros deslavazados pintados de amarillo pálido. También de ese color son las cabezuelas de las santolinas, que han tardado en abrirse y se han secado rápidamente con tanto calor.
Y además, en algunas cunetas he visto algunas milenramas doradas, pintadas de un amarillo intenso. Y en el borde de los caminos han crecido los cardos borriqueros. No se puede pedir más para el primer mes del infierno castellano.


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