Este mes no ha sido precisamente para el recuerdo. Y, desde el punto de vista del corredor campestre, la cosa tampoco ha estado para repicar campanillas.
Con el campo tan reseco ha terminado pasando lo que todos nos temíamos. Los incendios están lejos, pero son tan devastadores que el humo y la ceniza han llegado hasta Hoyo. Así que hemos tenido que encerrarnos en casa para evitar males mayores.
Antes de que ardiera el monte al suroeste de aquí, estas dos últimas semanas he salido a correr muy de vez en cuando. Han sido realmente días para olvidar.





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