lunes, 22 de agosto de 2016

De Santander a la virgen del Mar

El recorrido costero desde Santander hasta la desembocadura del Pas es un lugar perfecto para correr. Por el camino se pasa por acantilados, faros, pequeñas calas, algunas playas, muchos prados y rocas. Además, el sendero está perfectamente trazado y en alguna de las playas hay fuentes (y duchas) para refrescarse.


Así que hacer al trote el primer tramo de este recorrido hasta la isla de la virgen del Mar ha sido un placer. A pesar de que el calor pesado y la humedad han acabado con mis fuerzas casi a mitad del recorrido.

Al principio, en el tramo que va desde la playa del Sardinero hasta el cabo Mayor el sendero estaba lleno de paseantes aprovechando el buen tiempo. De hecho, en esta parte del recorrido el sol le ha ido ganando la partida a la bruma, subiendo la temperatura unos cuantos grados.

Desde el faro, el paisaje se asilvestra un poco. Los acantilados sustituyen a las calas, los prados a los jardines y las vacas a los jugadores de golf que se asoman a la valla del campo de Mataleñas.

Por eso, en esta zona me he quedado sólo (o casi) disfrutando del paisaje. Trotando por un terreno relativamente llano y con pocas casas a la vista. Al menos hasta la Maruca. Donde han vuelto a aparecer la gente y donde yo me he ido quedando sin fuelle poco a poco. Y eso que no llevaba ni una hora corriendo.

El caso es que llevo un mes de agosto bastante relajado. Saliendo poco a correr y comiendo dulces y helados como si no hubiera un mañana. Así que no puedo achacar al calor o la humedad más que una parte de mi flojera. El resto la he ido cultivando a conciencia.

Por eso desde la Maruca me lo he tomado con más calma. Siguiendo un sendero recortado entre los acantilados hasta el santuario de la virgen del Mar. Donde me he bañado tranquilamente en el mar y me he dado una ducha fresquita para quitarme el sudor y el polvo del camino. La mejor manera de terminar un recorrido.

1h 41 min

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