viernes, 30 de octubre de 2020

Agua y sol


El campo está volviendo a despertarse. Las plantas han absorbido el agua que ha caído y el sol de otoño nos ha traído esta segunda primavera en la que, en vez flores, surgen las setas. Tampoco muchas, pero alegra la vista ver creciendo debajo de las jaras una amanita, o cruzar un prado y ver algunos hongos alzar la cabeza entre la hierba nueva.

Después de las últimas lluvias, las hormigas han estado trabajando para reparar los daños causados por el agua en sus nidos. Por eso han abierto hormigueros nuevos, tratando de airear y secar sus cámaras subterráneas. Y es que, a pesar de que de que el sol ha vuelto a iluminarlo todo, ya no tiene casi fuerza y la humedad sigue prendida en la hierba y en la plantas. Una humedad que sería la risa de cualquier gallego, pero que en Castilla es lo que llamamos otoño.

Un otoño cargado de frutos, porque además de las setas también se pueden ver los escaramujos brillando como piedras preciosas en las ramas desnudas de los rosales silvestres, las encinas cargadas de bellotas y los enebros dejando caer sus pequeñas bayas marrones. No es una cosecha excesiva, pero sirve para que los animalillos se vayan preparando para cuando el campo se apague durante el invierno. Que ya está a la vuelta de la esquina.






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