Era una mañana oscura y tormentosa, pero afortunadamente los cielos no se abrieron del todo y pude correr sin problema. De hecho, como al cabo de un rato dejó de llover terminé el recorrido cruzándome con más paseantes de los que suelo ver últimamente.
Por lo demás, la salida no tuvo demasiada historia. Una vuelta circular hasta el cuartel, bajada por la pista y subida a la Solana, para luego regresar danto un pequeño rodeo por el borde de las Colinas.
Nada reseñable durante el recorrido, con el paisaje apagado bajo un cielo gris, con las plantas lacias por las lluvias de la noche y con el mundo animal encamado para conservar el calorcillo. De todas formas, lo bueno que tiene el campo es que siempre es mejor poder disfrutarlo que quedarnos haciendo cuerpo con el sofá.
1h 25 min

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