Las lluvias del otoño han cambiado el campo mientras yo estaba ausente. El paisaje que me rodea cuando corro está ahora mojado, incluso aunque no haya habido tormentas. Es lo que tiene esta época del año: con el frío la humedad se queda pegada al suelo.
Así que tenía ganas de ver cómo estaban las charcas del Camorcho. Y me las he encontrado en vías de recuperarse. Todavía les falta agua, y hay algunas que sólo se llenarán cuando caiga todavía mucha más lluvia del cielo.
También se están recuperando los arbustos y árboles, que sufireron mucho con la sequía. Algunos ya están otra vez rozagantes, otros no tanto. Espero que las bajas sean pocas.
1h 21 min



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