Este otoño que termina ha sido relativamente templado. Durante estos meses he podido trotar al alba siempre con pantalón corto, y tan sólo me he tenido que poner dos camisetas un par de días de helada, allá por noviembre.
En mi armario tengo dos cajas con la ropa de correr, la de verano y la de invierno. Y el caso es que la prendas más abrigadas duermen ahora el sueño de los justos al fondo de su caja. Supongo que ahora que viene el frío las iré sacando de vez en cuando, pero los últimos años se han reducido los días en las que me hacen falta.
La estación también nos ha dejado bastante lluvia y muchos días nublados. Sin embargo, a pesar de la humedad en el ambiente la niebla no ha cubierto los campos casi ningún día. La escarcha ha sido testimonial y la nieve ha estado desaparecida. A ver con qué regalos nos sorprende Skade los próximos meses.



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