jueves, 4 de diciembre de 2025

Sísifo corriendo


Cuando ya estaba en plena forma y corría ligero por los montes (es un decir), se me ha vuelto a escurrir la piedra cuesta abajo. Y esta vez ha llegado más allá del sótano. Así que tendré que volver a subir la cuesta una vez más, trotando como si las muñecas de famosa estuvieran imitando a Chiquito de la Calzada.

Llevo ya una semana saliendo a correr casi de puntillas, para no romperme nada. Decía Gogol que Akaki Akákievich andaba así para no desgastar los zapatos y poder comprarse su anhelado abrigo. Yo me conformo con que mis piernas puedan recuperar algo de fuerza.

Y lo bueno es que el tiempo me ha acompañado. Porque, con los nubarrones cargados de lluvia, se han quedado atrás esas mañanas de escarcha, con suelos crujientes y brisillas heladoras que te quitan las ganas de salir de casa. En cualquier caso, lo más importante es no estropearlo todo por la impaciencia.





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