domingo, 7 de mayo de 2023

Falta la hierba


A los que nos gusta correr campo a través por los montes de Castilla preferimos hacerlo durante el invierno. Para entonces, toda hierba que crece como loca en primavera, y que se seca durante el verano, ha ido desapareciendo ya por las lluvias y los vientos del otoño. Así que, a partir de noviembre podemos correr fuera de los caminos sin arañarnos las piernas y terminar con las zapatillas llenas de pajitas.

En estos momentos, los campos deberían de estar ya otra vez rozagantes de nuevas hierbas, verdes y ondulantes con la brisa de la primavera. Praderas cuajadas de flores, alfombras vegetales que casi da pena pisar. Así suele pasar cuando llega la estación de los amores. Pero este año falta la hierba.

Sin el agua, que debería haber caído los últimos meses, no hay plantas ni flores en los campos de hoyo. A los primeros jaramagos y amapolas tan sólo les han dado el relevo las flores de los arbustos. Pero si buscamos la hierba, las margaritas, los senecios, las linarias o los dientes de león, no los encontramos por ninguna parte.

Lo peor es que los augures del tiempo no anuncian cambios a corto plazo. A medio plazo parece que será todavía peor, con la previsión de la llegada de un Niño con muy malas pulgas. A largo plazo no creo que nos preocupe ya nunca más salirnos de los caminos en cualquier momento del año.


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