lunes, 1 de junio de 2020

Cansancio

Hasta ahora, nunca he sufrido corriendo. Es cierto que alguna vez he terminado agotado, después de correr durante horas por el monte. En otras ocasiones, mi mala forma me ha hecho arrastrarme cuesta arriba y bajar rodando por el otro lado. Pero ahora estoy cansado. Muy cansado. Más cansado que nunca.

Salgo a correr con las piernas flojas desde el primer paso. Y la falta de fuerzas me obliga a ir a veces más lento que si fuera andando. Llevó así varias semanas, así que ya no es sólo por la falta de entrenamiento después de un par de meses parado.

Este cansancio me está haciendo sufrir por primera vez desde empecé a correr. Porque cuando el trote se convertía en un agobio, bajaba el ritmo y daba la vuelta. El cuerpo me decía en cada momento hasta donde podía llegar. A veces eran horas corriendo, a veces tan sólo quince minutos.

Ahora, cuando la piernas salen ya vencidas de casa, se me está haciendo difícil coger ánimos para salir a correr. Aguanto para disfrutar del campo, para empezar el día con ganas, para ver si se esto se me pasa... Pero empiezo a entender a esa gente que dice que no le gusta correr.

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