viernes, 11 de junio de 2021

Montón de Trigo


Llevaba bastante más de un año alejado de la sierra. Y a pesar de que soy un privilegiado por tener el campo a la puerta de casa para salir a trotar cuando quiero, lo cierto es que echaba de menos las montañas. Así que, cuando al final he podido tirarme al monte, lo he hecho para subir uno de mis picos preferidos.

Un recorrido que he hecho muchas veces (de hecho, fue el último que hice por la sierra a finales de 2019), y que permite aprovechar el frescor de la mañana mientras subimos hacia el puerto de la Fuenfría resguardados por la mole de los Siete Picos.

Desde el puerto hasta arriba, el sendero ya está iluminado por el sol, que convierte las flores de las genistas en arbustos dorados. Las fotos nos hacen una idea del espectáculo de la alta montaña cubierta por estas matas floridas. Pero falta la sensación de estar rodeados por ese olor a miel que lo impregna todo.

De lo que también estaba yo impregnado era de miles de moscas que se habían enamorado perdidamente de mi cabeza. Así que mientras trotaba iba manoteando en plan loco para quitármelas de encima. El único punto negativo de una mañana perfecta.

Desde la cima del Montón de Trigo he bajado hasta el collado de Tirobarra, y allí he cogido el sendero que lleva hasta Marichiva pasando por los ojos de Moros. Una parte del recorrido en la que ya se agradecía la sombra de los pinos.

El resultado ha sido unna salida de las que quedan para el recuerdo, en la que me he encontrado mucho mejor de lo que pensaba. Y, al haberme podido escapar entre semana, además he podido disfrutar en total soledad. Una forma perfecta de reencontrarme con las montañas.

2h 35 min














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