sábado, 4 de enero de 2014

Barranco de los Castaños (Granada)



Viendo el recorrido del otro día, me quedé con ganas de perderme más por el monte, ya que las orillas del Genil son demasiado domesticadas para mi gusto (además de estar superpobladas para lo que yo estoy acostumbrado).

Además, como el sendero que descubrí el otro día para salvar la primera parte de la cuesta me gustó mucho, empecé el recorrido en sentido contrario. Y tomándomelo con mucha calma, que la subida no es para salir por patas.

Ya en la cresta, y aunque todavía quedaba mucho por subir, por lo menos pude disfrutar del sol para calentarme un poco. El frío de la vega y de las zonas umbrías se hacía visible en los sitios orientados al norte, en los que crecía la escarcha sin complejos.

Por el camino me salió al encuentro una pareja de mitos (llevaba mucho tiempo sin ver ninguno). Y, a pesar del frío, el romero ya había empezado a echar flores.

La bajada por el barranco me llevó hasta un cortijo (en algún momento me debí meter en una finca privada) y de ahí hasta el río tan sólo quedaba un pequeño salto. Ya sólo quedaba volver a Granada por la vereda del Genil.

19,28 km. (11,98 millas)
580 m
2h 16 min (8,51 Km/h)

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