viernes, 12 de julio de 2013

Cascadas y cuartel



Aprovechando que la tarde se ha nublado y me he quedado sólo, me lanzó a ver si recupero la forma. El problema es que, a pesar de que el sol está medio tapado por las nubes, el calor no baja. Hay casi 30º, y aunque el recorrido es sencillo, voy a sudar la gota gorda.

Y además está el tema de la hora. Suele pasar que cada cual tiene su hora bruja para correr. Y la mía no es a media tarde. Mejor me va al anochecer. Y mucho mejor por la mañana temprano. Pero en la vida no hay que ser pejiguera. Y menos cuando llevo varios días oxidándome en dique seco.

En estas últimas semanas, el calor y la falta de lluvia han dejado todo hecho un secarral. Salirse del camino es terminar lleno de pajitas en las zapatillas. Y los senderos se han convertido en cintas de polvo y arena suelta.

Encima, cuando he llegado al antiguo camino de Torrelodones a Moralzarzal, que sube paralelo al arroyo peregrinos, me he encontrado con una excavadora nivelando la pista. En cuanto pasen un par de inviernos supongo que el camino volverá a asilvestrarse. Pero mientras tanto lo han dejado hecho un arenal de obra.

La vuelta ha sido más de lo mismo. El camino de las cascadas y el de las viñas también son una sucesión de bañeras de arena y pedregales, por lo que el ritmo ha sido pesado. Al final, he llegado cansado y lleno de polvo, pero contento por haber vuelto a las andadas.

En resumen:
  • Mucho cansancio para tan poca cosa. Una semana sin correr, el calor, los caminos polvorientos… Más que razones, parecen excusas. Menos lloros y a correr.
  • Todos los arroyos ya están secos. No queda más que alguna pequeña balsa que otra, con aguas estancadas que se irán evaporando en las próximas semanas.
  • Pocas flores quedan ya por el campo. Hasta los gordolobos están ya resecos. Menos mal que todavía aguantan las achicorias, con sus flores azules, a lo largo de los caminos.
20,60 Km (12,80 millas)
431 m
2h 10 min (9,51 Km/h)

No hay comentarios :

Publicar un comentario