sábado, 24 de octubre de 2015

Abantos

Desde que ya no me dedico a medir cada uno de mis pasos, ni a calcular velocidades y desniveles, he vuelto a disfrutar del campo de verdad. No creo que haya mejorado o empeorado mi rendimiento deportivo. Pero mi percepción de cada recorrido es totalmente distinta.

Ahora regreso siempre feliz y contento. Investigo cada recodo escondido, me desvío para hacer una foto, me paro para admirar el paisaje o bajo el ritmo para no perderme ningún detalle del monte que me rodea. Vuelvo a darle en definitiva más importancia al campo que a los datos técnicos de mi carrera. Y así, cada salida se convierte en un paseo realmente agradable.

En este caso Una salida por las laderas del monte Abantos, dándome una vuelta por Cuelgamuros antes de tirar para arriba hacia la cima. Disfrutando del bosque en total soledad y terminando cansado pero feliz.

En el pinar ya se ven las primeras setas de la temporada. Y entre los árboles he atisbado la presencia de una pareja de corzos. Y muchos pajarillos jugueteando entre las ramas. Entre ellos unos herrerillos capuchinos picoteando las piñas.

Como suelo hacer en esta parte de la sierra, he aprovechado la subida para descubrir rincones y senderillos nuevos. Así puedo elegir una bajada más o menos directa dependiendo del tiempo que me haya llevado la ascensión.

Como al final andaba algo apurado, he optado por la opción más rápida. Siguiendo un senderillo que culebrea entre los pinos por la vertiente más empinada del monte Abantos. Y que pasa justo debajo de las peñas en las que se pueden ver los nidos de los buitres que dan su nombre a la zona.

2h 46 min

No hay comentarios :

Publicar un comentario