miércoles, 30 de diciembre de 2020

Renacimiento


Lluvia, niebla, viento, frío. El invierno ha llegado este año con el calendario. Una estación en la que, a veces, hay que tener un poco de fuerza de voluntad para salir de la cama todavía de noche y lanzarse a trotar por el campo helado. Pero, como siempre, merece la pena; porque no hay nada mejor que el frío para hacernos sentir que estamos vivos.

En esta época la naturaleza parece que se para. Los árboles hace ya tiempo que perdieron todas sus hojas, las plantas han dejado de crecer, los pájaros vuelan furtivamente entre los arbustos, y el único sonido que se escucha es el del viento.

Aunque siempre hay rebeldes que viven la vida a su manera. Así que de vez en cuando es posible cruzarse con romeros, hierbas de Santiago, ranúnculos o incluso jaramagos en flor. Y a veces también aparece entre las matas algún conejillo, o salen volando ruidosas un par de perdices o de palomas torcaces.

Todo ello, sin olvidar que el sol cada día le va ganando ya un poquito más a la noche. El año ha vuelto a dar toda la vuelta y aunque todavía no lo parezca, el campo vuelve a renacer.






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