martes, 8 de diciembre de 2020

Valle del Peregrinos


Un recorrido  por el valle del Peregrinos, remontando las faldas de la sierra de Hoyo hasta el cerro de la Lechuza y bajando luego por el Cerrulén. Un valle que, aunque pertenece a Moralzarzal, está mucho más cerca de Hoyo, así que aquí lo consideramos como nuestro.

Es un tema recurrente, pero cada vez hay más ciclistas por los caminos de esta pequeña sierra. Y cada vez están los senderillos más abiertos y desbrozados por la acumulación de ruedas pasando por sitios que, hasta la fecha, veían mucho menos carga de rodadores. El caso es que la gente de a pie no destroza tanto como esta carga de deportistas ajenos al entorno que arrasan a su paso.

Hay zonas en las que se nota mucho el tráfico de los últimos meses. Por ejemplo, el pequeño sendero que baja empinado desde la Lechuza hasta el Covacho, y por el que apenas pasaba algún paseante despistado, se ha convertido en una trocha ancha, con la tierra suelta y las piedras rodando libres por las roderas. Una pena.

Desde el cerro de la Lechuza, y para evitar a las manadas de ciclistas, he seguido por senderos poco aptos para las ruedas. Bajando directo desde las peñas de este cerro he optado luego por desmontar lo andado siguiendo las suaves curvas del Cerrulén, desde donde además se pueden admirar las vistas a todo el valle del Peregrinos.

A lo largo de la loma del Cerrulén hay un afloramiento de cuarzo. Una sucesión de rocas blancas surge del suelo como una espina rocosa que sustentara la colina. Aunque por toda la sierra es fácil encontrarse pequeñas piedras de este mineral, en esta zona son grandes bloques los que reflejan la luz sol. Duros y blancos como si fueran huesos de animales prehistóricos. Ha sido un gran final para una salida marcada por los primeros avisos de un invierno que ya ha dejado nieve en la sierra del Guadarrama.

2h 14 min







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