miércoles, 27 de mayo de 2015

Trucos y consejos para las zapatillas

Después de llevar trotando por el campo mucho tiempo sigo sin tener claro de verdad hasta qué punto influyen la ropa y el calzado en nuestro rendimiento físico (aunque tiro siempre por el lado más escéptico). Pero en esos años al menos he ido aprendiendo algunos trucos, en plan abuela de las de antes. Y con el mismo aval científico de las viejas consejas: ninguno.


Cogerles la medida
Cuando se habla de zapatillas de deporte la gente suele preocuparse principalmente por las suelas. Lo que parece lógico, ya que es la parte que más sufre y que protege nuestras tiernas plantas. Pero el caso es que, si lo que buscamos es la comodidad ante todo, muchas veces es más importante la parte superior de la zapatilla que lo que hay debajo.

Por eso, desde mi punto de vista, merece la pena fijarse mucho en la horma y elegir el tamaño adecuado. Porque al final casi todas las suelas cumplen su función, pero la sensación de que nos calzamos algo perfecto para nuestros pies depende sobre todo de la forma en que nos los sujeta.


Quemarlas
No hay nada más cómodo que unas zapatillas viejas, aunque estén medio rotas. Así que es una estupidez deshacerse de ellas justo en su mejor momento. Puede que las suelas estén desgastadas, y que su olor provoque las quejas de familiares y amigos. Pero lo más sensato es seguir usándolas hasta que realmente no dan más de si.


Tunearlas
Y si lo que queremos es que duren una eternidad nada mejor que retocarlas a nuestro gusto. Sin ir tan lejos como Anton Krupicka, que cortaba las suelas con un cuchillo, lo cierto es que se pueden tunear las zapatillas de varias maneras. Por ejemplo, poniéndoles cadenas. Es algo que a veces me sirve para rematar un par viejo, con la suela lijada. También se pueden recortar, para mejorar la ventilación, retocar con parches, para subsanar rasgaduras, o pegarles una suela nueva. En fin, que antes de tirarlas siempre es bueno probar a ver si hay alguna forma de que sigan sirviendo para algo.


Atarlas en corto
Sobre cómo atar las zapatillas hay tantas formas como gustos personales. Yo no me obsesiono demasiado con eso y suelo tirar con un lazo sencillo, dejándolas holgadas. Pero hay quien prefiere llevarlas bien ceñidas y que ejecuta nudos marineros. En cualquier caso, vale la pena probar varias formas de atarlas, sobre todo teniendo en cuenta que a veces los problemas nos vienen por los cordones (desde moratones y rozaduras hasta tendinitis).

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